Trump revive la "doctrina Monroe": ¿qué significa esto para los inversores y los mercados del hemisferio occidental?
En el léxico político de Estados Unidos, se vuelve a consolidar una fórmula que muchos consideraban una reliquia histórica: la "doctrina Monroe". En 2025, en la retórica estratégica oficial de Washington, el hemisferio occidental se define como una zona prioritaria de interés, enfocándose en la seguridad, la migración, el narcotráfico, el control de las vías marítimas, así como en la competencia con actores externos por infraestructura, recursos y cadenas de suministro. Para los inversores globales, esto no es un debate académico sobre diplomacia del siglo XIX, sino un factor práctico en la reevaluación de riesgos soberanos, escenarios de sanciones, condiciones comerciales y la sostenibilidad de proyectos en América Latina y el Caribe.
La doctrina Monroe y su "nueva versión" bajo Trump: historia, lógica y consecuencias para la inversión
1) ¿Por qué la "doctrina Monroe" vuelve a estar en la agenda?
El regreso a la doctrina Monroe es, en esencia, un retorno a la lógica de "esferas de influencia", pero en un envase moderno. En el centro del debate hay cuatro temas interrelacionados:
- Geopolítica del hemisferio occidental: la competencia de EE.UU. con centros de poder externos por puertos, infraestructura de telecomunicaciones, energía y logística.
- Nearshoring y cadenas de suministro: el traslado de la producción más cerca del mercado estadounidense, el creciente papel de México, Centroamérica, el Caribe y el norte de América del Sur.
- Seguridad: flujos migratorios, narcotráfico, rutas marítimas y la lucha contra redes criminales transnacionales.
- Sanciones y acceso al capital: mayor probabilidad de restricciones "puntuales" y revisión de regímenes de acceso a la liquidez en dólares y a los mercados estadounidenses.
Para el inversor, esto significa que la prima de riesgo en varias jurisdicciones podría cambiar más rápido que los indicadores macroeconómicos, y que las decisiones políticas podrían influir más en los costos de financiamiento y la trayectoria de las divisas.
2) Orígenes de 1823: ¿qué se declaró exactamente?
La doctrina Monroe clásica fue formulada en el mensaje del presidente James Monroe al Congreso el 2 de diciembre de 1823. En su lógica original, fue una señal a las potencias europeas: la colonización y la intervención armada en los asuntos de los estados de América serían percibidas como una amenaza a los intereses y la seguridad de EE.UU. Al mismo tiempo, EE.UU. afirmaba su deseo de no intervenir en conflictos europeos y reconocía las colonias europeas existentes en América, sin pretender revisarlas “en el momento”.
Es importante comprender: la doctrina Monroe comenzó como un advertencia contra la expansión externa en el hemisferio occidental, y no como una "licencia" formal para que EE.UU. interviniera en los países vecinos. Sin embargo, la historia posterior demostró cómo las fórmulas políticas evolucionan junto con el equilibrio de poder.
3) Tres principios de la doctrina Monroe: brevemente y al grano
En un resumen práctico, la doctrina Monroe se reduce a tres principios fundamentales de la política exterior de EE.UU. en el hemisferio occidental:
- División de esferas de influencia: Europa y América son consideradas como espacios políticos distintos.
- No colonización: nuevas colonias de potencias europeas en América son inaceptables.
- No intervención: potencias externas no deben intervenir en los asuntos de los estados independientes de América.
Para los mercados, la conclusión clave es que si estos principios son “activados” en la política moderna de EE.UU., aumenta la probabilidad de medidas proteccionistas, control de activos estratégicos y un mayor escrutinio de transacciones en infraestructura, energía, minería y telecomunicaciones.
4) Evolución: el corolario de Roosevelt y el paso hacia una lógica de "policía"
El mayor giro fue la interpretación de inicios del siglo XX, frecuentemente denominada corolario de Roosevelt (1904). Si la doctrina Monroe era, ante todo, un "barrera" contra la colonización europea, el corolario añadió el postulado del derecho de EE.UU. a intervenir como “última instancia” para prevenir la intervención externa y la “inestabilidad crónica”, vinculada, entre otras cosas, a crisis de deuda y amenazas de coerción por acreedores europeos.
Desde la perspectiva de inversión, esta es una importante paralela histórica: los temas de deuda, incumplimiento, acreedores y presión política vuelve a formar parte del debate sobre la estabilidad de la región en las realidades del siglo XXI, donde no solo juegan los bonos soberanos, sino también las concesiones, contratos de recogida, financiamiento de proyectos y control sobre puertos.
5) Guerra Fría y 1962: doctrina como "línea roja"
Durante la Guerra Fría, la doctrina Monroe fue utilizada como un argumento político para limitar la presencia militar de potencias externas en el hemisferio occidental. El máximo símbolo fue la crisis de los misiles cubanos en 1962, cuando el despliegue de misiles soviéticos en Cuba fue percibido por EE.UU. como un cambio inaceptable en el equilibrio de poder en sus fronteras. Este episodio consolidó en la cultura política de EE.UU. la idea de que la aparición de infraestructura militar externa en la región puede provocar una fuerte reacción.
Hoy en día, las analogías directas requieren precaución, pero la propia lógica de "prevención de oportunidades estratégicas para potencias externas" vuelve a formar parte de la agenda pública. Para los inversores, esto aumenta la relevancia del análisis no solo de la macroeconomía, sino también de la estructura de propiedad de los activos, fuentes de equipo, acreedores y dependencias tecnológicas.
6) Después de los 90: globalización y luego regreso a la geo-economía
En las décadas de 1990 a 2010, el enfoque de la economía mundial se trasladó a la globalización, y los países de América Latina diversificaron activamente sus conexiones externas y financiamiento. Sin embargo, en la década de 2020, la geo-economía se ha fortalecido: guerras comerciales, sanciones, control de tecnologías y cadenas de suministro "amigas" (friendshoring) se han convertido en la nueva norma.
En este contexto, la "doctrina Monroe" en su interpretación contemporánea no se trata tanto del siglo XIX, sino de la gestión del acceso a activos críticamente importantes (puertos, canales, redes energéticas, logística de GNL, centros de datos, cables de conexión, y depósitos de minerales críticos) y del afianzamiento político de las prioridades de EE.UU. en el hemisferio occidental.
7) "Corolario Trump": ¿qué implica esta nueva versión?
En el debate público a finales de 2025 se ha consolidado la expresión "corolario Trump" en relación a la doctrina Monroe — como un intento de formalizar el enfoque en el fortalecimiento de la influencia estadounidense en el hemisferio occidental y limitar las capacidades de los competidores "externos" para controlar activos estratégicos o emplazar capacidades amenazantes en la región.
Desde un punto de vista práctico, este enfoque normalmente se descompone en herramientas:
- Transacciones y presión a través de la política comercial: condiciones de acceso al mercado estadounidense, medidas arancelarias y no arancelarias, revisión de regímenes de preferencias.
- Arquitectura sancionadora: restricciones puntuales contra individuos, empresas, sectores específicos y canales financieros.
- Seguridad y agenda de aplicación de la ley: aumento de medidas contra el narcotráfico y redes transnacionales, control de rutas marítimas.
- Reconfiguración de cadenas de suministro: fomento del nearshoring y proyectos que reduzcan la dependencia de proveedores externos.
Para los mercados de capitales, esto podría significar saltos de riesgo más frecuentes en respuesta a noticias, un aumento en el papel de las señales políticas y una mayor volatilidad en ciertos países y sectores.
8) ¿Qué cambia para las inversiones en América Latina y el Caribe?
El efecto clave de la "reactivación" de la doctrina Monroe es el aumento de la heterogeneidad de la región a los ojos del capital global. El mercado diferenciará más a los países según criterios de compatibilidad política, fuentes de financiamiento y estructura de proyectos estratégicos.
Canales prácticos de influencia sobre inversiones:
- Infraestructura y logística: puertos, terminales de contenedores, ferrocarriles, infraestructura digital — bajo un cumplimiento más estricto y atención a los beneficiarios.
- Energía: petróleo, gas, energía eléctrica y cadenas de suministro de combustible — mayor riesgo de cambios regulatorios y condiciones políticas para proyectos.
- Minería y minerales críticos: litio, cobre, níquel y elementos de tierras raras — interés y competencia creciente, potencialmente condiciones más estrictas de localización y control.
- Deuda soberana: mayor sensibilidad a riesgos relacionados con sanciones, a relaciones con EE.UU. y a la composición de acreedores.
Al mismo tiempo, el "lado opuesto" son los posibles beneficios para países integrados en la lógica de nearshoring: afluencia de inversiones directas, aumento del empleo industrial, expansión de nichos de exportación, fortalecimiento de ciertas monedas y mercados de capital locales.
9) Lista de verificación para inversores: cómo tener en cuenta la doctrina Monroe en la estrategia
Si la doctrina Monroe regresa a la política externa aplicativa de EE.UU., es importante para el inversor traducir esto en parámetros medibles de gestión de riesgos:
- Mapa de exposición: proporción de la cartera por países del hemisferio occidental (riesgo soberano, banca, infraestructura, energía, telecomunicaciones).
- Filtrado de sanciones: beneficiarios, acreedores, proveedores de equipos, contrapartes en contratos de recogida y EPC.
- Resiliencia legal: cláusulas de arbitraje, jurisdicciones, convenios, oportunidades de step-in y cambio de operador.
- Desencadenantes políticos: elecciones, crisis migratorias, picos de violencia, grandes transacciones con actores externos en puertos/telecomunicaciones/energía.
- Contorno cambiario: cobertura, pruebas de estrés sobre devaluaciones y restricciones al movimiento de capital.
Es necesario considerar por separado un enfoque de escenarios:
- Escenario base: aumento del control político sin una escalada a gran escala; aumento del cumplimiento y sanciones selectivas.
- Escenario rígido: medidas restrictivas drásticas contra ciertos regímenes/sectores; deterioro de la liquidez y aumento de la prima de riesgo.
- Escenario positivo: aceleración del nearshoring, aumento de inversiones en industria e infraestructura "adaptadas al mercado estadounidense".
10) Conclusión: la doctrina Monroe como factor de coste del riesgo
La doctrina Monroe no es solo un término histórico, sino un marco conveniente a través del cual EE.UU. explica la prioridad del hemisferio occidental y la limitación de la influencia de competidores externos. En combinación con el nearshoring, la política de sanciones y la lucha por activos estratégicos, se convierte en un factor de "coste del riesgo" para América Latina y el Caribe.
Para los inversores globales, la recomendación clave es simple: mantener en foco no solo la inflación, tasas y presupuestos, sino también la compatibilidad geopolítica de los proyectos, la estructura de propiedad de la infraestructura y posibles desencadenantes de la política exterior. En un entorno donde la política exterior de EE.UU. influye cada vez más en el costo del capital, la doctrina Monroe se convierte en un elemento práctico del análisis de inversión — en par junto a la calidad crediticia y la balanza de pagos.